- Llevame al mundo donde pueda soñar -

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Kill Me

~ Nothing you can say can stop me going home ~

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lunes, 12 de abril de 2010

Sombra inerte del amor

Las ultimas notas de una sinfonía de acordes desafinados estaba sonando, era el final de un show donde se ponía todo en juego, cosa que era característica en nosotros. Estábamos seguros que esto que nos había hecho alcanzar la fama y nos brindaba una mal llamada ‘’felicidad’’ que no nos contentaba por completo.
Bajamos del escenario, aún con la adrenalina que nos produce en la sangre sentir los gritos de miles de personas, oírlos cantar cada uno de los temas del repertorio nos llena de orgullo, también de un contento que pronto se llevó el viento.

Al salir del estadio, nos encontramos con una nube de fanáticos que, en avalancha nos atacaron, apenas podía moverme, todos ellos querían un autógrafo, una foto o un saludo, y era necesario, casi inminente que los complaciéramos ya que nos debíamos a ellos.

Cuando al fin pudimos avanzar, nos dispersamos y nos dirigimos a casa, mi cuerpo, al igual que mi alma estaban demacrados, ya solo quedaban cenizas de ese sueño que habíamos cumplido horas atrás.

Hacia tiempo que un espectro, un demonio fielmente me acompañaba. Desde muy joven, me sentía solo, triste, creía que nadie me apoyaba, que nadie me quería, lo que me llevaba a caer en pozos depresivos, los cuales me habían convencido con el paso de los años, que lo único que llenaba el vacío que tenía adentro, era el alcohol. Tenía 19 años cuando comenzó mi pesadilla. Un viaje que, solo tiene pasaje de ida.

Me sentí así por mucho tiempo, sentía como si caminara sin rumbo por una senda oscura, fría y desolada, hasta mi propia sombra me había abandonado, Cuando estaba a punto de caer, rendido, derrotado por la vida, apareciste vos, llena de luz, iluminaste con tu magia mi camino triste y terrible.
Desde ese momento estuvimos juntos, inseparables, tu fuego revivió mi alma, tu calor sobre mi cuerpo ya acabado pudo dar un respiro a mi corazón tan cansado, fueron momentos muy felices, estabas aquí y yo contigo, sentí nuevamente ganas de vivir, de salir adelante, de superar mi adicción.

Pude lograr estar lleno de vida, a tu lado, creía que lo superaría todo, la prosperidad me alcanzó, aunque no por mucho tiempo: pude presentarme en un estudio, tocar mis riffs de guitarra, sacar un disco, presentar mi música ante ese publico hermoso que alguna vez me acompañó, pero que me había parecido tan lejana, hoy había logrado llenarme de ilusiones.

Pero no podía olvidarme del demonio que me acompañaba, volvía a aparecer, y esta vez, venia a llevarme con él, me sentí mal, mi cuerpo por momentos parecía no obedecerme, a veces sentía que perdía la cordura, me notaba extraño, feliz y triste, solo y acompañado, experimentaba sensaciones sin sentido que me llevaban despacio a alejarme de vos.

Trate de impedir que sucediera, no podía separarme de vos, no olvidaría jamás todo lo que habíamos vivido juntos, ni mucho menos que fuiste mi salvación, la soga que se extendió a mis pies en un infierno ardiente que me tenia prisionero, y al cual no quiero regresar. Nunca soñé encontrar a alguien como vos, que me quisiera como soy, aún sabiendo que mi enfermedad, mi adicción era más fuerte que yo, que me dijera ‘’ te amo ’’ o simplemente ‘’ estoy acá ‘’, esas palabras hubieran podido iluminar el día más gris que existiese jamás.

Sobre la mesa había un cuadernillo, todo roto y viejo, donde yo anotaba las canciones y letras que componía, lo abrí y comencé a anotar lo que sería mi nueva canción, solo tenia un fragmento, pero no necesitaba más que esto para saber que me reflejaba perfectamente:
‘’ Elegí el camino que sentí, dejando atrás algo de mí
Aposté mi vida y perdí, Dejando atrás algo de mi’’.

Tenia miedo de perderla, pero no podía quedarme con ella, no podría soportar verla sufrir por mi, por una enfermedad que me llevaba por mal camino, quizá hasta sentía vergüenza de lo que me había convertido. Creí entonces que lo mejor seria alejarme de ella, o al menos por ahora.

En tu voz se notaba la tristeza, antes de oírme sabía lo que te diría, era inminente que dijera ‘’ adiós ’’. Pero más eso era un ‘’hasta pronto’’ en ese momento te juré que te cuidaría por siempre, simplemente pude decirte ‘’ te amo ‘’

Necesitaba aire, Salí de la casa, con un andar temblante, decidí caminar.
Fui perdiendo entre las calles la ilusión de volver a verte, de encontrarte en algún bar, solo quedó de vos, en mi corazón una película que no deja de rodar, hecha con cada uno de los momentos felices que compartimos, los recuerdos que estarán siempre, esos imborrables e intocables que alimentaron mi alma alguna vez.

Sabia que estaba siendo consumido poco a poco por este demonio, este diablo que era el alcohol, y también sabia que no podía escapar de él.
Cuando llegué de nuevo a mi casa, me desplomé sobre un sillón, con mi cuaderno,
Tratando de ensayar lo que sería un nuevo preludio, simplemente dos líneas que reflejaran lo que sentía, comencé a beber, esta vez con la intención de engañarme, de hacerme creer que, dentro de un vaso se ahogaría el recuerdo de la mujer que tanto amaba. La última gota que quedaba en el vaso, se evaporó dentro de mi. En este momento ya había olvidado todo. A mi mujer, mis amigos, mi banda mi guitarra y mi publico. Solo tenia las líneas que tanto había buscado, y las escribí en grande en una hoja en blanco con una dedicatoria y un nombre:

‘’ Yo te llevaré marcada en mi espalda,
Para recordar que mi alma sangra.
Yo te espero en la madrugada,
Para emborrachar esta pena amarga.
Vives siempre en mi pobre corazón
Vive siempre tu inmenso corazón‘’.


Todo había desaparecido en la noche. Ya nada me importaba, no recordaba ni quien era. Quería solamente calmar mi dolor, dolor que me había provocado perderla. El alcohol solo logró confundirme, hacerme experimentar de nuevo esa visión de la realidad perfecta en la qué todos queremos vivir, la cual se desvanece con la rapidez de un rayo.
Esto me llevo a caer en un pozo depresivo del cual ya no pude salir, mi conciencia en ese momento era inconciente. No sabia lo que hacia, parecía haber enloquecido. Estaba jugando con fuego, había entablado un largo diálogo con la muerte, esa que me parecía tan lejana. Entre mis manos tenía un arma, inofensiva para mí.
:- ya no me importa morir – dije casi en un susurro –
Supe que mi tiempo en este mundo había terminado cuando, al intentar pararme caí al suelo, ahí distinguí, un atado de cigarros que, seguro eran de Leah, mi niña adorada, tomé uno, el último que quedaba. Que sin saber seria el último que fumaría.

Entre el humo del cigarrillo, lo único que se sintió fue un ruido en seco, y un dolor extraño que me hizo cerrar los ojos en ese mundo para siempre, pero, justo en ese instante entendí que el fin es tan solo el principio.
Más allá del tiempo, allí encontraremos ambos un lugar para estar juntos al final.

‘’sé que tú podrás amarme
cuando no hay nadie a quién culpar
pues no importa la oscuridad’’

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~ heroina, vane, deen ~

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